Sunday, November 26, 2006


La verdader humildad está relacionada con suprimir el lujo de preocuparse de nosotros mismos. Si es en forma de vanidad por nuestros logros o en forma de dudas sobre si podremos hacer lo que se requiere de nosotros, no hace ninguna diferencia. Ambas son preocupaciones sobre nosotros mismos y preocupados con uno mismo, no se puede ver que se necesita ni tampoco estar abierto para recibir la ayuda que todo el tiempo se está derramando sobre nosotros, la que, si confiamos en ella, puede lograr que hagamos lo imposible.
El amor llega cuando nos olvidamos de nostros mismos y sentimos a otras personas; cuando sentimos a nuestros maestros, cuando sentimos a Dios. La humildad llega cuando atrapamos un destello de las proezas y del gran Trabajo, cuando vemos cuan infinitamente pequeños somos en comparación. Nos proporciona un sentimiento enorme de libertad. ¿Quien no siente humildad cuando se percata de lo diminuto que es su cuerpo en relación con la montaña que está escalando? ¿Y quién no se siente libre y feliz en ese momento? El amor y la humildad no pueden inventarse, no pueden simularse.

Rodney Collin.

Tuesday, October 03, 2006


Y esto yo sé:
Ya sea que la única Luz Verdadera
Encienda mi Amor o me consuma completamente,
Es mejor tener de ella una Vislumbre dentro de la Taberna,
A que me pierda por completo en el Templo.

Omar Khayyam.

Monday, October 24, 2005


¡Sol ostentoso, no necesito tu calor!
Tú sólo iluminas las superficies, yo ilumino las superifcies y las profundidades.

¡Tierra!, me parece que buscas algo entre mis manos,
dime vieja linajuda, ¿qué quieres de mí?

Hombre o mujer, quisiera decirte cuánto te amo, pero no puedo,
y quisiera decirte lo que hay en mí y lo que hay en tí, pero no puedo,
y quisiera decirte cuánto sufro, cómo late mi corazón de día y de noche.

He aquí que yo no doy sermones ni limosnas,
cuando doy, me doy yo mismo.

Tú, ser impotente y débil,
abre la boca, quiero insuflar vigor en tu cuerpo,
abre las manos, ábreme tus bolsillos,
no has de negarme, yo domino, tengo abundantes riquezas,
Y distribuyo lo que poseo.

No te pregunto quién eres, eso no me importa,
no puedes hacer nada ni puedes ser otra cosa que lo que yo quiera.

Me inspira simpatía el peón de los algodonales o el limpiador de letrinas,
les doy un beso fraternal en la mejilla
y juro en mi ánimo que nunca he de negarles.

En las mujeres aptas para la concepción engendro niños más robustos y más ágiles.

Corro a la casa del moribundo, doy vuelta a la manecilla de la puerta,
vuelvo las mantas hacia los pies de la cama,
y despido al médico y al sacerdote.

Cojo al hombre que sucumbe y lo levanto con voluntad irresistible,
¡no desesperes, he aquí mi cuello!
¡Por Dios, no sucumbirás!, cuélgate de mí con todo tu peso.

Te infundo un tremendo aliento, te saco a flote,
lleno todas las habitaciones de esta casa del ejército incontrastable,
de mis amantes, que destruyen a la muerte.

Duerme -ellos y yo velaremos por tí toda la noche-,
ni la duda ni la enfermedad osarán tocarte,
te he abrazado: desde hoy te poseeré yo solo,
y cuando mañana te levantes, encontrarás que es verdad cuanto yo te he dicho.

Walt Whitman.

Wednesday, October 12, 2005


...Todo usted es su ser. El conocimiento es separado. Usted puede visualizar todo lo que conoce, pero todo lo que usted es, aparte de lo que usted conoce, es su ser. En esta división, usted consiste en dos cosas: lo que usted conoce y lo que usted es. Desde el punto de vista del desarrollo, la idea es que el trabajo sobre el conocimiento sin el trabajo sobre el ser no es suficiente. El conocimiento es limitado por el ser. En el estado en que usted está, si obtiene más conocimiento, no podrá usarlo, entenderlo, conectarlo. El desarrollo del conocimiento no es suficiente, pues en cierto momento tiene que detenerse, y en vez de conducirle hacia adelante, le conducirá hacia atrás, porque si su adquisición del conocimiento no es seguida por el cambio del ser, todo conocimiento se deformará en usted. Entonces, cuanto más conocimiento adquiera, peor será para usted.
...El conocimiento, incluso el conocimiento muy bueno, no puede hacer que el ser crezca. Usted tiene que trabajar sobre el conocimiento y el ser separadamente; de lo contrario usted dejará de entender el conocimiento que adquiera. El trabajo sobre el ser es un trabajo diferente; es necesario un esfuerzo diferente.
Hablando en general, sabemos más sobre nuestro conocimiento que lo que sabemos sobre nuestro ser. Sabemos cuan poco sabemos sobre nosotros mismos; sabemos como a cada momento, cometemos errores en todo; sabemos como no podemos prever las cosas, como no podemos entender a las personas, como no podemos entender las cosas. Sabemos todo eso y comprendemos que todo esto es el resultado de nuestro conocimiento insuficiente. Pero no entendemos la diferencia entre el ser de las personas. Es útil tomar una hoja de papel y escribir lo que constituye nuestro ser. Entonces verá que este no puede crecer por sí mismo.

P. D. Ouspensky.

Monday, September 26, 2005

De día y de noche leo y escribo alternando esos menesteres y me recupero de un trabajo empezando otro, por lo que cada tarea sirve de descanso a otra. No conozco otro placer, otra dulzura de vida fuera de ésta. Y estoy tan absorto y embebido que no me parece que pueda existir otro trabajo y otra paz. Mis obras crecen, así, bajo mis manos y otras obras nuevas me acucian de continuo. En tanto pasan los años y, si he de ser sincero, me aterra la cantidad de obras a que he dado comienzo, cuando pienso en la parte tan breve que me queda de vida. Pero en el futuro Dios proveerá... Mientras tanto me fatigo, velo, sudo, ardo y pugno por seguir adelante y donde mayores son las dificultades que encuentro en mi camino, allí enderezo mis pasos con más ánimo, estimulado y atraído por la misma novedad y dificultadde la empresa.

Francesco Petrarca. 1.304 a 1.374

Monday, September 19, 2005

Sunday, September 18, 2005


Cuando mi luz perdida considero, mis días
apenas al mediar, en mundo obscuro y vasto,
y el don que, si se oculta, nos produce la muerte,
inútil veo en mí, aunque con él mi alma
más quisiera servir al Creador, rindiendo
la cuenta fiel, por miedo de que, al volver, me riña,
>>¿Tarea exige Dios cuando la luz nos niega?<<, anhelante pregunto; mas la paciencia ataja tal murmurar, diciendo: >>Ni las obras del hombre
ni su don necesita el Señor; quienes llevan
mejor su dulce yugo, mejor le sirven; alto
Monarca es Él. Millares se lanzan, si lo ordena,
y avanzan sin reposo por la Tierra y los mares:
pero también le sirve quien, inmóvil, espera.<< John Milton. 1.608 a 1.674