
La verdader humildad está relacionada con suprimir el lujo de preocuparse de nosotros mismos. Si es en forma de vanidad por nuestros logros o en forma de dudas sobre si podremos hacer lo que se requiere de nosotros, no hace ninguna diferencia. Ambas son preocupaciones sobre nosotros mismos y preocupados con uno mismo, no se puede ver que se necesita ni tampoco estar abierto para recibir la ayuda que todo el tiempo se está derramando sobre nosotros, la que, si confiamos en ella, puede lograr que hagamos lo imposible.
El amor llega cuando nos olvidamos de nostros mismos y sentimos a otras personas; cuando sentimos a nuestros maestros, cuando sentimos a Dios. La humildad llega cuando atrapamos un destello de las proezas y del gran Trabajo, cuando vemos cuan infinitamente pequeños somos en comparación. Nos proporciona un sentimiento enorme de libertad. ¿Quien no siente humildad cuando se percata de lo diminuto que es su cuerpo en relación con la montaña que está escalando? ¿Y quién no se siente libre y feliz en ese momento? El amor y la humildad no pueden inventarse, no pueden simularse.
Rodney Collin.






